“No me quiero ir”

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Soy argentino, tengo 29 años y amo profundamente mi país. Me recibí de contador, trabajé en el sector público, en el sector privado, tuve mi propio negocio y me desempeñé como profesional independiente, en mi corta pero intensa vida profesional, vi desde distintos lugares como funciona nuestro Estado Nacional. Soy argentino, sí, de los que se emociona con el himno, fanático como todos del fútbol y el asado, soy el que disfruta los amigos, la familia y los domingos combinando todo lo anterior.

Soy argentino, soy el que viaja con la celeste y blanca a todos lados y se siente representante de una Nación, siempre con la frente en alto y buscando dejar bien parado al resto de los 45 millones. Soy argentino, el que entristece en cada robo, con cada asesinato injusto, el que llora cuando ve niños mendigando y cuando ve abuelos que lo han perdido todo. Soy el que odia la grieta y la división que tenemos, el que no tolera el cinismo y la corrupción política que mata, el que piensa que hay tantas reformas para hacerle a nuestro sistema que deberíamos empezar cuanto antes a trabajar en eso, el que sonríe cuando ve jóvenes involucrados, así no compartamos ideas, pero queriendo que esto mejore.

Soy argentino, de los que cree que Argentina lo tiene todo, por eso tenemos que insistir y buscar el cambio, tenemos que pensar con optimismo en reencausar el rumbo y ser mejores. Principalmente porque muchas de las cosas que añoramos hoy, ya las hemos tenido.

“El problema en los últimos años es insistir siempre con las mismas recetas, que ya sabemos no han funcionado. Soy argentino, y no quiero dejar Argentina”

No quiero escuchar a las generaciones mayores a la mía diciendo que no hay nada que hacer, que no perdamos el tiempo, que el futuro está en otro país y que aquí solo nos frustraremos y desperdiciaremos tiempo y oportunidades. Me canse de escuchar que la única solución o salida es Ezeiza, que esto no tiene arreglo. Si yo, como tantos otros, nacimos y amamos nuestro país, ¿Por qué el sistema nos obliga o nos empuja a partir? ¿Por qué grandes profesionales con enorme futuro deciden dejar su familia, sus afectos, y buscar alternativas en otros continentes?

Soy argentino, de los que ve como un ingeniero venezolano pedalea incansable, repartiendo comida, para poder enviar el poco dinero que junta, a su familia, atrapada en su país de origen. Soy de los argentinos que los escucha y comparte el sufrimiento con ellos. Soy argentino y me quiero quedar, y pelearla. Quiero escuchar a los más grandes optimistas, quiero poder contagiar ese aire de esperanza. Quiero que nuestros niños tengan posibilidades, es muy triste que cerca del 62% de los nenes este debajo de la línea de la pobreza, me parece una locura que nos debería quemar la cabeza y el corazón a todos. No podemos permitir eso en un país que tuvo todo y que tiene las herramientas para tenerlo nuevamente.

Depende de cada uno de nosotros, de cuanto esfuerzo estemos dispuestos a hacer, de que país queremos dejarle a nuestros hijos y nietos, depende pura y exclusivamente del compromiso que tengamos con ellos. Entiendo el hartazgo, las marchas, entiendo la desilusión y la tristeza, pero creamos que es posible porque depende de todos nosotros hacerlo posible. Tenemos que apuntalar a muchos jóvenes, con ideas maravillosas y una capacidad enorme. Muchos con grandes proyectos, con ideas claras y con propuestas concretas, tenemos que dejar de insistir siempre con lo mismo, si ya sabemos el resultado, busquemos nuevas alternativas, cambiemos realmente el foco y pasemos de la queja a la acción, apoyando a tantos chicos que tienen esta fe que tengo en ver un país mucho mejor al que tenemos hoy.

LA SALIDA NO ES EZEIZA ¡No nos queremos ir! ¡No nos vamos a ir! Nací en Argentina y acá me quiero quedar. ¡Somos muchos los que vamos a dar batalla por tener ese país que tanto queremos! ¡Y lo más importante, es imprescindible que lo hagamos! ¡Y que lo hagamos ahora!

Juan Manuel Gómez Margeri