Nuevo régimen de comunicación entre padres e hijos

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¿Por qué pasamos de un régimen de visitas a un régimen de comunicación? ¿Tiene el padre o madre derecho a comunicarse con sus hijos aunque ya no convivan?

El origen del derecho de visitas en nuestro ordenamiento jurídico se remonta a los tribunales franceses, historia de larga data sobre la cual hoy no vamos a profundizar. En el siglo XX, los legisladores argentinos apostaron por el cambio de la denominación de derecho de visita por la “adecuada comunicación con el hijo”, pero éstas tentativas no llegaron a consolidarse a través del tiempo.

Es importante remontarse al origen de las figuras jurídicas, para poder comprender cómo se lograron las cosas y así, observar su evolución en el tiempo y su impacto en la sociedad. Según corrientes doctrinarias del siglo pasado, el término régimen de visitas o derecho de visitas, alude a la facultad del progenitor de visitar a su hijo en el domicilio donde convive con la madre. De este modo, el padre no conviviente quedaba sujeto a un derecho poco feliz, al poder ver a su hijo como si fuese una visita más, cuando en realidad se está abordando algo tan valioso, como lo es el hecho de mantener el vínculo afectivo entre el padre o madre y el hijo con espontaneidad, intensidad y la privacidad que se requiera.

Afortunadamente, la legislación argentina incorporó el concepto de régimen de relación y comunicación, al nuevo Código Civil y Comercial Unificado de la Nación (que  entró en vigor el 01/08/2015). Gracias a ello, hoy podemos recurrir a un concepto más clarificador y respetuoso de la institución familiar argentina. En ese sentido, si la decisión de los adultos ha sido el quebramiento de la unidad familiar, lo más adecuado es que el espíritu de la ley sea el de cooperar con la continuidad del vínculo paterno o materno filial (es decir, entre los niños, niñas y adolescentes y sus padres, parientes o terceros con interés legítimo).

Acorde con ello, hoy el padre o madre no conviviente tiene el derecho y el deber de retirar a su hijo del domicilio donde convive con el otro progenitor, y llevarlo consigo, para mantener una comunicación satisfactoria y así, el vínculo afectivo que los une.

Optar por una denominación u otra, no es solamente un hecho protocolar por parte del legislador. Cuando se tratan cuestiones tan valiosas como las referidas a la familia, es muy importante que las personas que nos representan en el parlamento, escuchen y consideren las voces de la gente.  

“A mi criterio, es esencial, que las personas que atraviesan estas situaciones, puedan gozar de un derecho que en la práctica sea realmente eficaz“.

Creo que, el hecho de haber introducido el denominado régimen de relación y comunicación a nuestro ordenamiento jurídico, ha sido un acto superador y cada vez más, necesitaremos de funcionarios que tengan conocimiento y criterio no sólo sobre el marco legal, sino que además utilicen sus sentidos para alcanzar el desarrollo humano y bienestar de la sociedad en la que vivimos.

Transitamos un mundo desafiante que nos obliga a todos como seres humanos a repensarnos, readaptarnos y no podemos morir en el intento.  En un mundo que afronta desafíos de manera constante y en todos los niveles de la vida, debemos estar preparados, no sólo para acumular conocimientos, sino para acompañar a los miembros de éstas familias argentinas, desde el mejor lugar y con todos los recursos que tengamos a nuestro alcance.

Por último, comparto una reflexión del Dr. Claudio A. Belluscio sobre la temática en cuestión: “El nuevo Código Civil y Comercial viene a corregir esta terminología errónea, y establece adecuadamente, el derecho y deber de comunicación entre los niños, niña o adolescente y sus progenitores, parientes o terceros con interés legítimo”.

DRA. BIBIANA BRUNO Abogada de Familia: Divorcios – Cuidado personal – Rég. de comunicación – Alimentos Whatsapp: 2994229495 Mailbibianambruno@gmail.com Lunes a viernes de 10 a 12 hs y de 16 a 18 hs.