Pascual: “Un padre con propósito”

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Estaba terminando de preparar el almuerzo para mis hijos, cuando escuché que mi celular estaba sonando. No era un mensaje, era una llamada. Así que tomé el primer repasador que vi cerca, para secarme las manos, y respondí la llamada.

Del otro lado, oí la voz quebrada de un hombre, se percibía un tanto nostálgico. Sentí que estaba a punto de llorar. Pero no lo hizo. Lo dejé hablar y comenzó a contarme la situación de familia que estaba viviendo con su hijo y su ex pareja.

Este hombre de unos cuarenta y tantos años no podía ver a su hijo Vicente, no porque él no quisiera hacerlo sino porque la madre del niño le había puesto mil obstáculos. Siguiendo sus dichos, esta señora se había puesto muy mal emocionalmente cuando se enteró que él iba a contraer matrimonio con la mujer actual. 

Seguí escuchando la conversación atentamente. Sin meter bocadillo. Y así, me contó que ese mismo día la ex mujer lo había bloqueado en el teléfono.  Eso significaba que ya no podían comunicarse telefónicamente. 

Él se notaba triste, le faltaba algo. Me llegó a contar que no veía a su hijo hacía seis meses. Si bien le seguía pasando la cuota alimentaria cada mes, no tenía acceso a poder verlo siquiera para llevarlo a dar un paseo por la ciudad. También me contó que esta señora se había mudado y no le quería pasar la nueva dirección de su casa. Siempre tenía la excusa perfecta. 

Él no daba más. Todo lo que quería era poder estar con su hijo. No quería perderse un día más sin saber sobre él, se torturaba con la idea de no poder disfrutar su infancia.

Quería estar al lado de su hijo, verlo crecer. 

No se equivoquen.

Quería al niño de verdad. No le daba lo mismo vivir con él o sin él. 

No se equivoquen. 

Hay padres que sí quieren estar presentes.

Este es el caso de Pascual.

Pascual quería cuidar de Vicente. No lo abandonó nunca.

Hay padres que realmente cuidan de sus hijos. Cuidar a los hijos, criarlos y educarlos no es sólo un deber, es un derecho del padre y de la madre. Un derecho legal.

Finalmente, esa primera conversación telefónica, la que convirtió mi almuerzo en merienda, fue el inicio de una relación profesional con Pascual

Luego, las citas se montaron sobre diferentes escenarios: llamadas telefónicas, video-llamadas por la aplicación Whatsapp y también, reuniones presenciales en la oficina.

Esta es la historia de una familia real, en la cual, hay dos adultos, el padre y la madre del niño, quienes tuvieron que atravesar el mayor dilema de sus vidas. Tuvieron que, admitir errores y resolver los mal entendidos del pasado. Tuvieron que, contribuir al diálogo pacífico y buscar la mejor solución para que la organización familiar no sea una odisea, sino una experiencia armoniosa.

Con la mayor cautela, fui ayudándolos a despejar del camino las piedras que no les permitían avanzar. Ellos, eran los protagonistas de esta historia. Eran quienes habían tomado cada una de las decisiones. Decisiones que no quedaron sólo en el mundo de las palabras. Porque a las palabras se las lleva el viento, dice el refrán.

Estas decisiones que fueron consentidas por ambos, tomaron vida en un escrito. No cualquier escrito. Sino, uno riguroso y formal que se presenta ante un juez.  

Y así termina la historia de un padre que vino a verme con la voz entre cortada y la cabeza baja, y fue el mismo que salió caminando una tarde con una sonrisa dibujada en su rostro. 

Ya nada sería como antes. Porque las diferencias se pudieron gestionar. Las personas involucradas pudieron hablar y comprenderse.

Y al finalizar esta gran obra, comienza una nueva: la de Pascual y Vicente…

DRA. BIBIANA BRUNO Abogada de Familia: Divorcios – Cuidado personal – Rég. de comunicación – Alimentos Whatsapp: 2994229495 Mailbibianambruno@gmail.com Lunes a viernes de 10 a 12 hs y de 16 a 18 hs.